Crónica de Biffy Clyro en Barcelona: Un apetito insaciable

Ha llovido ya desde el martes 3 de febrero de 2026. Ese día fui a Valencia a ver una de las dos fechas del tour “Futique” de mis amados Biffy Clyro. La noche del recinto más pequeño del Auditori Roig Arena nos regaló otra velada inolvidable de mis amados Biffy. En esa ocasión tuvimos la suerte de ver la edición 3.0 de la banda en formato de siete músicos, con violines y teclado incluidos. La gran ausencia fue James Johnston, el bajista que se ha apartado de la agenda de su grupo para centrarse en su salud. Hay bandas que maduran junto a ti, a tu lado, que se convierten en creadoras de la banda sonora de tu vida.
Si en Valencia tuvimos a los nuevos Biffy Clyro, ahora, en el Barts Festival, vimos lo que es la madurez, la profesionalidad y un catálogo con apenas fisuras. Todavía no sé cuántas veces les he visto en directo. Solo recuerdo cuando los vi de teloneros de Queens Of The Stone Age, también de Muse, cuando los vi en el Razzmatazz, cuando viajé a Estocolmo para entrevistarles, todas las charlas que he tenido con Ben sobre la vida y su música. Sus canciones son mis canciones. El Poble Espanyol no estaba lleno, la gente de la zona VIP no dejaba de hablar, pero el repertorio de esta noche es, sin duda, un bolazo. Yo me quedo con algunos puntos que restan a la perfección a la que nos tienen mal acostumbrados.
El día anterior España ganó el Mundial y Biffy Clyro ya estaban en Barcelona viéndolo y celebrándolo, como nos felicitaron en diferentes ocasiones. Es por eso que creo que la voz de Simon no estaba al 100 %, pero por eso tiró, en esta ocasión, de tablas y profesionalidad y se apoyó en el entregado público, fanáticos de todo el mundo, tanto gente de las proximidades como expats, que unos cuantos había.
Los de Kilmarnock salieron a escena con el partido ganado, pero aun así ver a Mike Vennart (Oceansize y ahora Cardiacs), disfrutar de la cercanía y las risas de Ben Johnston a la batería, los violines, el trabajo inmenso y grandilocuente del teclista Richard Ingram, la bajista Naomi Macleod (Bitch Falcon y Empire State Bastard), que me recuerda a aquellos bajistas de los noventa que lideraban a The Smashing Pumpkins o Hole por su presencia y savoir faire, y como director de esta orquesta de siete miembros nuestro amado Simon Neil. Simon tocó cada canción con una guitarra diferente, no sé si por su perfeccionismo o por el sudor de su cuerpo y su intensidad.
Cuando las luces se apagaron y “The Captain” ya nos metió en su bolsillo. Biffy FUCKIN Clyro sale a ganar desde el primer minuto. Y así lo mantuvieron en los 90 minutos que duró su partido. Le siguieron “That Golden Rule” y “Who’s Got A Match?”. La falta de público, con una asistencia moderada (algunos dicen que el 50 % del recinto), hizo que pudiera estar en primera fila todo el rato, y eso cambia las tornas de la película.
Llegamos a la cuarta, “Biblical”, y el sudor no paraba de caer por nuestros cuerpos. Tuvimos que esperar a la quinta, “A Little Love”, para situarnos en el momento actual, donde su última referencia discográfica es el disco ‘Futique’, que ya data de 2025. Y aunque apostaron por una actuación centrada en grandes éxitos, y los rumores apuntan a que el año que viene tendremos gira de aniversario de su cuarto disco, ‘Puzzle’, pudimos disfrutar de un show de nuestros siempre queridos Biffy.
Siguieron con “Instant History” y recuperaron la balada actual “Goodbye”. Un acierto y una pausa necesaria para continuar. ¿Quién no es fanático de “Living Is A Problem Because Everything Dies”? “Hunting Season” cumplió su papel. “Space” es una de las baladas del disco ‘A Celebration of Endings’, que sacaron durante la pandemia. Siguieron con “Cop Syrup”, que cierra el mismo disco. “Baby When You Hold Me I Can Feel So Wrong” y “Different People” llegaron a nuestras vidas con toda la potencia y emotividad requeridas. “A Hunger in Your Haunt” nos llevó al 2021, cuando lanzaron ‘The Myth of the Happily Ever After’. Este tema habla de dejar atrás la negatividad, recuperar la sonrisa y estar al lado de las personas que quieres. Exactamente la banda sonora de esta noche de verano en la Ciudad Condal.
Cuando Simon dice “Drip, drip, drip” es que podremos desgañitarnos con “Black Chandelier”, y cerraron con “Mountains” la primera parte del concierto. La segunda mitad, o los bises, fueron cuatro canciones. Empezaron con “Machines” y reafirmaron la necesidad de celebrar los 20 años de aquel inmenso ‘Puzzle’ de 2007, cuando los entrevisté por primera vez en el Razzmatazz. Los coros de Ben Johnston en el segundo micro le dieron ese momento íntimo al que nos tienen acostumbrados.
“Wolves Of Winter” nos volvió a conectar con la agresividad de sus éxitos más queridos. “Bubbles” nos hizo volver a saltar y disfrutar de la noche empalagosa de calor y humedad de Barcelona. Cerraron, como en las grandes ocasiones, con “Many of Horror”. Volvieron a caer lágrimas de mis ojos y es que no dejan de emocionarme.
Ya lo dije en Valencia y lo reafirmo. Fue uno de los conciertos más honestos que he visto de Biffy Clyro. Hay bandas que siguen ahí para recordarte quién fuiste, quién eres y por qué sigues viniendo pese a haberles visto diez o más veces. Con Biffy FUCKIN Clyro pasa algo: toquen lo que toquen siempre quieres más, siempre te falta una canción. Después de 19 temas, esa sensación ya no la tuve. Con ellos cada noche es especial. Contando los días para volver a verlos en la gira de celebración de ‘Puzzle’ en 2027.
La entrada Crónica de Biffy Clyro en Barcelona: Un apetito insaciable se publicó primero en MariskalRock.com.





