Crónica de Obús y Barón Rojo en Murcia: “Dioses del rock”

Noche histórica la vivida el pasado sábado en Murcia con, posiblemente, las dos bandas más relevantes del hard rock y heavy metal en castellano de todos los tiempos. Con una asistencia de público espectacular y un despliegue musical por parte de ambos combos que superó todas nuestras expectativas, la velada prometía emociones fuertes desde el primer acorde.
La alineación actual de Barón Rojo, liderada por los hermanos de Castro a las guitarras, con Carlos y Armando alternándose en las voces principales, demostró una solidez incuestionable. Completan la formación la imponente base rítmica de José Luis Morán al bajo y un Rafa Díaz que, tras más de dos décadas tras los bombos, funciona como un reloj milimétrico con una pegada demoledora.

En cuanto al repertorio, supieron equilibrar los himnos generacionales con piezas menos habituales. Tras la introducción pregrabada “Airbattle 1” (de Dirk Reicharddt & Stefan Hansen para el filme de 2008 ‘The Red Baron’), que caldeó el ambiente y preparó el terreno para la entrada de los cuatro músicos, la banda arrancó con la energía de “Larga vida al rock & roll”, extraída de su debut homónimo de 1981. Acto seguido, saludaron a la audiencia: “¡Buenas noches, Murcia, de las tierras más rockeras que hay, donde hay muy pocos desertores del rock!”, sirviendo en bandeja de plata “Los desertores del rock”, tan coreada como la inicial.
Resultó gratificante observar que en una abarrotada Sala Mamba, que se consolida como uno de los templos imprescindibles del circuito murciano y que rozó el sold out, convivían los fieles seguidores veteranos con una gran cantidad de público joven; una señal inequívoca de la excelente salud del género.
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La primera sorpresa de la noche llegó con “Fugitivo”, del noveno disco, ‘Arma secreta’, una joya rescatada de finales de los 90 que trata el mediático caso de corrupción de Luis Roldán.
Continuaron con “Tierra de vándalos”, un corte acelerado de su tercer trabajo, ‘Metalmorfosis’, antes de dar paso a la impresionante instrumental “El Barón vuela sobre Inglaterra”.
Este primer clásico de su icónico ‘Volumen brutal’ se enlazó directamente con “El malo”, tras la cual Carlos agradeció la respuesta del respetable esperando “que siga así por muchos años”. Sin tregua, rescataron “Invulnerable”, aquel single raro que se regaló originalmente con la compra de ‘Metalmorfosis’.
El ecuador del concierto trajo “Vampiros y banqueros”, tema de ‘Obstinato’ con una base rítmica que bebe directamente del “Let There Be Rock” de AC/DC. A partir de ahí, encararon un triplete imbatible de ‘Volumen brutal’: “Hermano del rock and roll”, “Las flores del mal” y una extendida y celebrada versión de “Los rockeros van al infierno” que incluyó pasajes de “Caso perdido” y “Diosa razón”, momentos aprovechados por Armando para presentar a los integrantes.
También hubo espacio para homenajear a Hendrix con fragmentos de “Purple Haze”, seguidos de un juego vocal con el público que desembocó en la increíble “Cuerdas de acero” y en la mítica y celebrada balada “Hijos de Caín”, ambas de su cuarto álbum, ‘En un lugar de la marcha’.
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En el tramo final, Armando asumió el protagonismo vocal en “Con botas sucias”. El cierre fue una apoteosis imparable: la legendaria “Concierto para ellos”, dedicada a los ídolos caídos, la emotiva “Siempre estáis allí”, y el broche de oro con la imprescindible “Resistiré”. Fue un recital de alto nivel donde la labor vocal resultó más que aceptable, desmintiendo las críticas destructivas publicadas recientemente en otros medios. Es un privilegio seguir disfrutando de sus vuelos tras los amagos de despedida en plena pandemia. Que sea por muchos años más.
Obús

Llegó el turno de Obús, de quienes poco se puede añadir que no se haya dicho ya. A pesar de no contar con la formación original, ofrecieron un concierto de diez en una ciudad que siempre los recibe con los brazos abiertos.
El concierto comenzó con una intro de sirenas pregrabadas que dio pasó al mítico y coreado “Necesito más”, seguido de la siempre cachonda y festiva “La raya”. Durante esta última, Fortu, inmenso como vocalista y frontman, pidió algo mosqueado más volumen en monitores, aunque ese detalle técnico no empañó un sonido que tronó como un cañón desde el inicio: “¡Arriba esas palmas!”.
Paco Laguna estuvo soberbio a la guitarra, respaldado por una base rítmica de lujo con el retornado Fernando Montesinos al bajo y el enérgico Carlos Mirat a la batería.
Sorprendieron gratamente al recuperar “Más que un Dios” de su octavo disco, ‘Segundos fuera’, y la ya fija “Corre mamón” del álbum ‘¡Cállate!’. Paco recordó que hace cuarenta y cinco años compusieron un tema que, lamentablemente, sigue de actualidad por la situación global: “Pesadilla nuclear”, de su debut discográfico, que fue otro cañonazo.
Fortu, entre bromas, confesó que al arrodillarse se le había “jodido la rodilla”, pero que nada los detendría: “Es una noche especial y estoy cerquita de casa (Almería). Siempre hago cientos de kilómetros y, por una vez que estoy al ladito y rodeado de amigos murcianos, ya era hora de tener un bolo cerca”.
Concluyó su discurso asegurando que su amada Yoli, al pie del cañón siempre en el puesto del merchandising, cuidaría de su lesión esa noche, no sin antes hacer unas llamadas a amigos de Murcia para irse de marcha, ante las carcajadas del respetable.

El público se volcó con “Autopista”, arrancando a capela el mítico verso “El fruto del progreso nació…”. Siguieron clásicos como la celebrada y juerguista “Te visitará la muerte” y la milenaria y corrosiva “Que te jodan”, alargada para que Fortu interactuara con la audiencia: “Damas y caballeros, ¿saben dónde están? ¡Estamos en un concierto de rock & roll!”.
Continuaron con “Juego sucio”, que incluyó un guiño al riff de “Live Wire” de Mötley Crüe, y la bluesera “Dame amor”, donde invitaron al escenario a Santi Campillo (ex M Clan), la gran sorpresa de la noche. El guitarrista murciano firmó un solo magistral, recibiendo el elogio de Fortu: “Fundador de M Clan, un gran bluesero, toca de puta madre, y es un tío de puta madre”.
La recta final trajo “Dinero, dinero”, con el habitual homenaje al “Land Of 1000 Dances” popularizado por Ted Nugent, cantado con entusiasmo por toda la sala el hímnico estribillo “Nah, nah, nah, nah, nah…”. Fortu también demostró su carisma movilizando a todos con sus teléfonos móviles, que hizo que moviéramos a la derecha, izquierda, abajo y arriba, vacilando el frontman a un espectador: “¿Es que no sabes lo que es abajo? ¡Abajo, carajo!”, ante el descojone general.
El estallido final llegó con “Prepárate (Va a estallar el Obús)”. Antes de despedirse, Fernando Montesinos realizó un solo de bajo rindiendo tributo a los grandes: “Esta semana hemos perdido a Ross The Boss, hace unas semanas a Phil Campbell y hace diez años al puto Lemmy. ¡Por el puto Lemmy!”, clavando vocalmente un fragmento de “Ace Of Spades” de Motörhead.
No faltó el habitual solo de batería de Carlos Mirat, quien salió al centro del escenario para golpear con sus baquetas una escalera mientras Fortu tomaba las riendas de la batería principal, un momento visualmente muy divertido.

El vocalista volvió a mencionar su molestia en el menisco mientras presentaba a su compañero de fatigas: “Señoras y señores, llevo con este hombre más de cincuenta años. Hemos compartido kilómetros y habitaciones de hotel; es mi compañero, mi primo, mi hermano… ¡Francisco!”.
La fiesta terminó por todo lo alto con “Vamos muy bien”, con Fortu bajando a cantar entre la multitud. Tras acabar este himno, no dudó en exclamar a todo pulmón: “¡A tomar por culo el reguetón! ¡Esos cuernos arriba!”, mientras el público seguía entonando el estribillo a capela. Visiblemente emocionado, y tras el selfie de rigor con el público, Fortu se despidió con: “Gracias por este momento tan mágico en la Sala Mamba. Volveremos pronto, os lo juro”.
Tras lo vivido en esta velada y con el recuerdo de tantos ídolos que nos han abandonado recientemente, es una suerte comprobar que los dos pilares históricos de nuestro rock nacional siguen rugiendo con semejante vitalidad. No te los pierdas en sus próximas fechas en el Palacio de Congresos de León el 18 de abril y en la Sala The One de Alicante el 25 de abril. Por tierras murcianas, volverán junto a Mägo de Oz y Medina Azahara en el MazaRock el próximo 31 de julio. Sólo queda añadir: ¡larga vida al Barón… y al Obús!
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